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Eugenia Andrade - Biografía
Eugenia Andrade nace en 1965 en Costa Rica.
Sus estudios primarios y secundarios los hace en el Conservatorio
Castella, institución artística, donde se especializa
en pintura. Posteriormente continúa sus estudios de
pintura en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de
Costa Rica y después en el Instituto de Arte Moderno
en San Francisco, California, USA.
Eugenia comienza a pintar como una necesidad
para sentirse bien y aislarse del mundo y de su condicionamiento,
es una necesidad siquico-emocional donde existe un dialogo
entre el artista y la obra. En 1985 se obsesionó con
el Caribe y sus temas comenzaron a girar en torno al trópico,
el agua turbulenta y el mar. En 1983 conoce un joven quien
se convierte en su inspiración tanto como lo es el
Caribe. Este joven fue su amor platónico inalcanzable
por muchos años, y aun ahora sigue siendo su inspiración.
La artista se ha refugiado en su pintura como si esta fuera
confidente y compañera en la vida. Ella pinta todo
lo que ella desea hacer y decir y no puede por alguna razón.
Esta obra es figurativa y los personajes generalmente son
mujeres. Toda su obra tiene un sello primitivo, cayendo en
los naive. Su paleta casi siempre es en colores pastel, solamente
algunos cuadros en los cuales se siente la ira, en alguna
de sus formas, se toma en colores fuertes dominando casi siempre
los rojos. La técnica es mixta entre óleo y
acrílico.
Exposiciones:
1985
“Conferencia Mundial de Juventudes”, Kingston,
Jamaica.
“Juventudes Artísticas Mundiales”, UNESCO,
Barcelona, España
1990
International Art Competition, New York, USA
1991
“Arte a lo Grande”, Museo de Arte Costarricense,
San José.
1993
“Salones Anuales”, Museo de Arte Costarricense,
San José.
Eugenia Andrade
Al mirar una pintura, o una escultura, nos preguntamos qué
tiene que ver la vida del artista con su obra. En el caso
de la pintura de Eugenia Andrade la respuesta a esta pregunta
va mucho más allá de la turbulencia de las formas
y colores que pueden admirarse sobre la superficie de la tela.
Hablamos de una superficie pictórica que cuenta una
historia profunda a partir de dos variantes, una la artística
propiamente dicha y otra la personal. Es obvio que la presencia
y repetición de la figura femenina de rostro triste
y enigmático es un autorretrato, mientras que el paisaje
que la envuelve, y también aquel donde no está
ella incluida, conlleva sentimientos que simbólicamente
expresan ternura y violencia, amor y agresividad. Valores
afectivos a ser aprehendidos de manera simultánea para
captar su realidad significativa total.
A primera vista, y sin un análisis profundo, podría
asumirse que esta pintura está en el género
del arte naïf, o ingenuo como más comúnmente
se le conoce. Pero no lo creo así. El universo de sueños,
o ensoñaciones, que presenta como fragmentos de la
memoria, son proyectados con gran riqueza de color y de formas,
estructurando así un espacio plástico múltiple
que corresponde a una visión “culta” del
mundo. Si bien Andrade no ha tenido formación académica
ni estudios artísticos, en su pintura se presenta como
una artista que intuitivamente conoce las reglas formales
del arte, y desde allí, de manera inédita, produce
imágenes que en movimientos obsesivos se muestran en
un primer plano, sin perspectiva pero en efectiva composición
espacial; con orden y direccionalidad, reconstruye la representación
figurativa a partir de la fragmentación consciente
del paisaje que le es contextual. La razón por la que
no podría considerársele naïf es que la
visión “culta” del mundo de la naturaleza
que proyecta Andrade en su obra, es la de la realidad real
expresada en la representación figurativa de sentimientos
abstractos. Una visión que ha permeado la historia
del arte de todos los tiempos.
Bélgica Rodríguez
Caracas, diciembre, 2006
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